"Está el dolor y está el dolor"- dijo al mirarme luego de morder suavemente el lóbulo de mi oreja, sus ojos chispeaban con la mezcla de maldad y picardía que sólo el licor hace que nazca en el hombre
Está borracha! - Le dije apartándome levemente de su abrazo - el dolor solamente puede ser físico o emocional, y en ningún caso me siento anuente a experimentarlo, al menos no por algo superfluo, para esa gracia mejor vuelvo a mi encierro.
Estoy borracha sí, por su culpa y heme aquí, haciéndole señales de humo para que usted las siga, y es tan difícil...usted no es una persona normal.- dijo mientras bajaba la cabeza, pensativa. Pero le voy a decir algo, el que no arriesga no gana, puede encerrarse todo lo que quiera y sin embargo por algún lado le llegarán las noticias de que la vida pasa -colocó su mano en mi pecho- hay dolores que nos recuerdan que estamos vivos y hay vivos que nos recuerdan que el dolor existe, pero algo hay que aprender de todo esto - Guardó un silencio dubitativo y me abrazó fuertemente
Y eso es? - Pregunté mientras la analizaba de pies a cabeza, pensé en lo que quiso decir y en lo que no quiso decir, pensé en el tono de su voz, pensé en la inflexión de la oración, pensé en los diversos significados de las palabras que había pronunciado, pensé en el contexto social de su crianza, pensé en el año, pensé en el mes, pensé en el día y pensé en la hora, avergonzado, caí en la cuenta que pensé en todo menos en ella.
El dolor le va a decir - susurró desvaneciéndose en la penumbra
No es un poema lo que hoy escribo desde esta habitación fría y sin sentido que digo llamar Hogar
No es un poema puesto que nunca he sido bueno para escribirlos, a mi parecer, todos deberían rimar
No es un poema y sin embargo puede confundirse con uno, la cacofonía y una que otra rima aparecen en él
No es un poema aunque trate de amor o sentimientos que atormentan al ser humano
No es un poema pero se escribió con el mismo ahínco que los más inspirados poetas sintieron un día
No es un poema pero es para tí
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Quise ensortijar tus cabellos enmarañarlos: desordenarlos, peinarlos, volverlos a desordenar.
Quise reir junto a tí, simplemente reir hasta que nos doliera la barriga
Sin embargo. Siempre llega la calma y con ella el desazón
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La lluvia canta sobre los tejados
El pecho se hincha de melancolías
Ha llegado el invierno, y es dichoso
Quien tranquilo se sienta a ver pasar la lluvia.
Pensar y hundirse en ojos ajenos
Taparse la lluvia con un cuaderno
Anhelar la caricia de una sonrisa
Y al final sólo quedan zapatos mojados
Si pudiera devolver el tiempo, lo haría, e intentaría no ser tan bastardo como lo fui en ese entonces, si encontrara la manera de enmendar los errores sin que te quedara el rencor latente dentro de ti, créeme que regresaría, puedes estar segura de ello.
Pues si bien no fui el mejor, ni el más guapo, ni el más adinerado, pero lo intenté con lo mejor de mi ser...puede no parecerte mucho, pero nunca me caractericé por ser notablemente estupendo en algo, tan sólo miraba las plantas y animales morir de sed, como aquel indio de aquel cuento que tanto te gusta.
Y como el indio del cuento, pedía tiempo, pero al parecer el tiempo no es algo de lo que dispones como para estar dándolo al siguiente idiota (ha de haber un primero y no fui yo, lo sabes bien) que pasa por tu vida, y por eso entiendo que te hayas alejado de mi, pues estaba seco como el paisaje.
Aún recuerdo los detalles de tu habitación, el perfecto desorden que reinaba en ella, el meticuloso apilamiento de porquería, en fin, eras la reina del desorden y ejercías el cargo a conciencia.
Los minutos parecían horas, las horas días y los días años, sin embargo, esperé con paciencia.
Esperé tener una oportunidad, una puerta, un resquicio por el cual entrar y como un ladrón robar algo que no me pertenecía, sin embargo nunca pensé que una vez dentro, no tendría salida y me quedaría atrapado a mi suerte.
Atrapado con las inseguridades, los problemas del diario vivir que se acumulaban, las miradas perdidas, los suspiros melancólicos, las madrugadas frías y silenciosas llenas de pensamientos negros, el miedo a tropezar y no ser capaz de levantarse, con las palabras que se negaban a salir por temor a sonar falsas, con la ira, el rencor, la venganza, la falta de carácter, la mentira.
Atrapado con los demonios de un pasado que se niega a morir, y en su lucha por sobrevivir desgarra, aplasta y destruye.
Desperté sobresaltado cuando el reloj marcaba las 2:00am
-La madrugada era fría, silenciosa, inerte-
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