A veces

A veces nos sentábamos  en uno de los poyos del parque, y hablábamos un poco de nuestras vidas sin importar el tema, como si tuviéramos cada uno un lago dentro y quisiéramos hacer de dos uno, ahuecando las manos y mezclandolos el uno al otro mediante la voz.
A veces jugábamos con el tiempo y el espacio, achicando las horas en minutos y los metros en centímetros para descubrir con una leve pena a ese Espíritu Santo que nos separaba
A veces descansamos nuestras cabezas en nuestros regazos, sin pensar en el futuro ni los espectros que este nos guarda ni siquiera en la aparente imposibilidad de nuestro anhelo
A veces nos fundimos en un beso apasionado, o dos, o tres, dejando de lado las inevitables preguntas y demonios que suelen acechar al nacimiento del amor prohibido
A veces nos evitamos, yo por aquí, ella por allá, en un afán de negarnos la dicha de compartir el uno con el otro, un flagelo necesario para no saturarnos de nosotros mismos.
A veces simplemente éramos nosotros mismos, imperfectos, incorregibles, trascendentales el uno para el otro, un pequeño mundo en un universo extraño.
A veces, cuando nos acosaba el desencanto, era necesario y bastaba un rato a solas, una cabeza en un hombro o un beso callado del cual nadie debía enterarse.


1:17

Sí, lo admito, aún pienso en usted.

Pienso en usted cuando un árbol calla, cuando un río suena y el aire aúlla.





Y me siento a escribir

(Las risas)
Helos aquí: Inmutables, inmóviles, disparejos, rotos, opacos, decaídos; balanceándose cadenciosamente en los espacios donde con esfuerzo logré alguna vez cosechar más de una sonrisa para la cena.
Aquel sitio donde cariñosamente tallaba maceteros con sueños que luego con orgullo colgaba sobre mi cabeza, bien cerca de la ventana para que pudieran beber de la luna.
Cuando la temporada era buena y el clima favorecía las cosechas en el hogar abundaban las risas: risas grandes, risas pequeñas, estaban las risas agudas y cortas, aquellas más graves y extensas, las había también entrecortadas, disimuladas, socarronas, burlistas, simpáticas e incluso vengativas; en fin, eran tantas la risas que siempre tuve que tener el cuidado de enfrascar las mejores, seleccionándolas por su melodía, apariencia y uso específico; de este modo poseía risas para todo el año, e incluso para regalar a mis amigos y familia.
Pero los maceteros se han deteriorado con el tiempo y las tormentas que acechan en su misterio insondable, se acabaron los sueños para hacer más y hoy difícilmente me doy a la tarea de sacar risas de mi conserva si no es para un evento especialmente alegre, o bien la despedida cada vez más silenciosa y triste de uno de mis amigos, donde la risa es justa y necesaria.
Por eso clamo: "Helos aquí", y la casa se hace cada vez más grande, y la casa se hace cada vez más silenciosa.

(Los dolores)
Vienen y van.
¿Qué más da el tiempo que se tarden?
Sólo sé que vienen y a veces se van, y con eso siento que basta.
¿Que si me duele?
Duele. Sí, pero hay dolor y hay dolor
¿Que si me alegra?
Alegra. Sí, pero hay alegría y hay alegría
Si mirando la oscuridad de la noche con energía
a veces la vista nos engaña con brillos inesperados,
¿No cabe pensar que confundamos en ocasiones la luz y la oscuridad?
¿No cabe pensar que confundamos en ocasiones la oscuridad y la luz?
¿Es que ambas no comparten el espacio en todo momento?
Somos habitantes del eterno claroscuro.



(Los recuerdos)
Iba marchando a través del río sin inicio y sin final de los recuerdos, aquel río que alguna vez juré explorar con mi padre a quien le apacía desde sus orillas probar suerte con la pesca. Era un río frío y cargado de recuerdos de formas casi indescriptibles, donde palabras como garabato, arabesco y morraco no podían ser utilizadas con justicia.

Divagaba en mi andar y de cuando en vez alguna que otra alga de la memoria se enredaba en mis piernas, con dificultad la extraía del riachuelo y con delicadeza buscaba examinarla, pero su cifrada oscuridad siempre se escapaba viscosa entre mis dedos.



Pensamientos pesarosos


¿Cómo se consuela a los desconsolados? 


¿Cuándo se celebra la inexistencia de un beso?

¿Cómo detener la caída de una lágrima? 

¿Hacía donde van los pensamientos?

¿Porqué el dolor autoinflingido es dulce?

¿Se puede conocer la dicha sin sufrir?

¿Cómo podemos saber lo que realmente queremos?

¿Algún día seremos honestos?

¿Es el amor una ilusión de conveniencia? 

¿Se nos escapa la vida al vivir?

¿Nos podemos llegar a conocer? 

¿Es el olvido el destino final?

¿Se llora por un ave que escapa hacia su libertad?

¿Inquieta la duda o la respuesta que deseamos negar?

¿Cómo se detiene el galopar de un corazón en fuga?